En SAO CARLOS, donde nos quedamos, comimos, reimos, cantamos, bailamos samba uuuu que genial. Juntos despiertos gracias porque nos fuimos de paseo a la Hacienda Santa Maria a recorrer memorias compartir vivir y respirar con la gente que desconocemos pero que nos complementamos con ellos en la vida, la calle (rua) en Sao Carlos, hombres del reloj de arena del mundo en un espacio eterno que se queda en la herencia humana cantan canciones, claro, pero es su corazon que late en el pecho.

 Reyna

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